Tungurahua
La lava y las cenizas del volcán Tungurahua han acabado con la vida de cinco personas y han arrasado varias aldeas. La situación se ha calmado por el momento, pero los expertos alertan de que la erupción se puede repetir.
COLPISA/ EFE. Madrid La violenta erupción del volcán Tungurahua, en Ecuador, provocó durante la madrugada del jueves una columna de lava y ceniza que se elevó sobre el cráter más de 8 kilómetros, cubriendo pueblos enteros y dejando al menos cinco muertos, 60 desaparecidos y 3.200 evacuados. Ayer las cosas estaban más calmadas, pero la nube de gases que aún salía del volcán se cernía sobre los habitantes de la zona como un recuerdo de que la amenaza sigue muy viva.Entretanto, y aprovechando la jornada de tregua que ayer ofreció la naturaleza, numerosos organismos iniciaron la reparación de carreteras y de infraestructuras en los poblados afectados.Una fuente del Instituto Geofísico indicó que el volcán, situado en el centro andino del país, ha entrado en un "periodo de actividad bajísimo", pero que como su "comportamiento es inestable", no se puede predecir cuánto tiempo permanecerá así.Pese a la reducción de la actividad, el volcán, de 5.029 metros sobre el nivel del mar, continuó durante todo el día de ayer emanando material incandescente por el flanco occidental, provocando el corte de carreteras y el represamiento del río Chambo.Wladimir Llerena, coordinador de la Defensa Civil en la ciudad de Pelileo, cercana al volcán, explicó que aprovecharán la relativa tranquilidad del coloso para tratar de liberar dos de los estancamientos de agua formados por la acumulación de material volcánico que se han formado frente a la población de Chacauco y cerca del municipio de Bilbao.Esta medida es muy importante, porque ese agua embalsada corre el riesgo de provocar avalanchas de lodo en caso de que se rompan los diques naturales que ha formado la lava.El río Chambo, afluente principal del Pastaza, alimenta la central de Agoyán, cuya actividad está suspendida desde el jueves.Asimismo, otros organismos intensificarán las operaciones de limpieza de la carretera que une a Baños con el centro del país, que quedó cortada por miles de toneladas de material piroclástico (una mezcla de gases, polvo y fragmentos de piedras incandescentes).Numerosos habitantes de la zona dijeron que la localidad de Juive Grande fue arrasada por el material piroclástico, mientras que el caserío de Bilbao esta cubierto por una capa de hasta diez centímetros de ceniza.La erupción del volcán provocó la muerte de cinco personas, la desaparición de otras 60, así como cuatro heridos en el cantón Penipe, según Defensa Civil, aunque otros organismos de socorro mencionan un número indeterminado de heridos.Unas 3.000 personas han sido evacuadas y pasan estos días en albergues improvisados en escuelas e iglesias a los que llegaron al huir de la lava y de la ceniza que, en muchos casos, hundieron los techos de sus viviendas y cubrieron miles de hectáreas de cultivos.El alcalde de Pelileo, Manuel Caizabanda, aseguró que al menos medio centenar de viviendas quedaron destruidas, mientras unas 450 presentan algún grado de desperfecto.
Falta de maquinaria
Caizabamda se quejó por la falta de maquinaria para recoger las grandes cantidades de ceniza que cayeron sobre la zona e insistió en que se limite al máximo la circulación de vehículos para evitar que se levante el polvo volcánico y se perjudique aún más la salud de los habitantes.El alcalde manifestó su esperanza de que el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, cardiólogo de profesión, visite la zona para que constate in situ las necesidades de los afectados y la emergencia sanitaria que se ha generado en la región.Palacio estuvo el jueves en la ciudad de Riobamba, donde declaró zona de seguridad las provincias de Chimborazo, Tungurahua y Bolívar, tras renovar el estado de emergencia en las dos primeras y ampliarlo a la tercera.El presidente decretó la movilización de los recursos humanos, materiales y de servicios de los sectores públicos y privados en las tres provincias.El Ministerio del Interior informó de que Palacio tenía previsto reunirse ayer (madrugada en España) con los titulares de los Ministerios de Bienestar Social, Obras Públicas, Salud y Turismo para analizar la situación.Mientras tanto, los habitantes de Baños, una de las ciudades turísticas más importantes de la zona, donde el jueves cayeron ceniza y restos volcánicos, intentan reanudar sus actividades con el temor de ver cómo su principal fuente de ingreso se ve amenazada por el Tungurahua.En otras ciudades, como Ambato y Riobamba, la población continúa con las labores de limpieza tras la caída de miles de toneladas de ceniza que interrumpió las labores cotidianas y dejó a las ciudades sumidas en una neblina de color grisáceo.La ceniza llegó hasta poblaciones de la costa de Ecuador y afectó extensas zonas de cultivo, lo que ha generado preocupación en los agricultores por los efectos que tendrá en el futuro.
Falta de maquinaria
Caizabamda se quejó por la falta de maquinaria para recoger las grandes cantidades de ceniza que cayeron sobre la zona e insistió en que se limite al máximo la circulación de vehículos para evitar que se levante el polvo volcánico y se perjudique aún más la salud de los habitantes.El alcalde manifestó su esperanza de que el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, cardiólogo de profesión, visite la zona para que constate in situ las necesidades de los afectados y la emergencia sanitaria que se ha generado en la región.Palacio estuvo el jueves en la ciudad de Riobamba, donde declaró zona de seguridad las provincias de Chimborazo, Tungurahua y Bolívar, tras renovar el estado de emergencia en las dos primeras y ampliarlo a la tercera.El presidente decretó la movilización de los recursos humanos, materiales y de servicios de los sectores públicos y privados en las tres provincias.El Ministerio del Interior informó de que Palacio tenía previsto reunirse ayer (madrugada en España) con los titulares de los Ministerios de Bienestar Social, Obras Públicas, Salud y Turismo para analizar la situación.Mientras tanto, los habitantes de Baños, una de las ciudades turísticas más importantes de la zona, donde el jueves cayeron ceniza y restos volcánicos, intentan reanudar sus actividades con el temor de ver cómo su principal fuente de ingreso se ve amenazada por el Tungurahua.En otras ciudades, como Ambato y Riobamba, la población continúa con las labores de limpieza tras la caída de miles de toneladas de ceniza que interrumpió las labores cotidianas y dejó a las ciudades sumidas en una neblina de color grisáceo.La ceniza llegó hasta poblaciones de la costa de Ecuador y afectó extensas zonas de cultivo, lo que ha generado preocupación en los agricultores por los efectos que tendrá en el futuro.

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